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lunes, 20 de agosto de 2012


La ciudad que cabe en contenedores

En Cholula, Puebla, se diseñó una plaza con tiendas, restaurantes, galerías de arte y departamentos con material reutilizado, muy a la europea
Container City es un proyecto construido con 50 contenedores marítimos reutilizados y transformados en negocios .(Foto: Cortesía DANIEL MOLINA )

eluniversal.com.mx

El primer atractivo de Cholula que viene a nuestras mentes es la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, elevada sobre un monte que cubre una gran pirámide y que los ancestros dedicaron al dios de la lluvia, Chiconahui Quiáhuitl.
Pero hoy, algo que se está robando la atención de habitantes y turistas es Container City, un proyecto construido con 50 contenedores marítimos reutilizados y transformados en restaurantes, cafeterías, estéticas, boutiques, bares y oficinas, apilados horizontalmente unos sobre otros.
Las siluetas humanas pintadas sobre las paredes irregulares de los contenedores se confunden con las sombras de las personas que curiosean entre los locales pintados de negro, azul claro, rosa mexicano, blanco, rojo y otros colores, incluso, deterioradas por el sol. En este laberinto se puede andar en bicicleta, aunque para ello tengas que llevar la tuya, o bien hacer un recorrido guiado sin costo, para conocer la historia y el proceso de construcción.
Al caminar por uno de los pasillos principales, te encontrarás con Mandala Tea House. En este local se venera al té entre luces de neón y pipas para fumar tabaco con esencia herbal y frutal. También ofrece cervezas artesanales -dos por 40 pesos- y snacks orgánicos. Justo arriba, está la terraza del contenedor La Ceiba. En sillas de plásticos de colores se observa el atardecer, mientras tomas un martini de chocolate del bar Cantoya.
El diseño urbano aquí hace su explosión, no sólo en decoración, también dentro de las tiendas. Hay boutiques, como Mission Brand, que venden playeras con la cara estampada de Tin Tan, por 100 pesos; o las bicicletas vintange del contenedor Jack Rabitt, que rebasan los 3 mil pesos. También se establecieron locales de tatuajes y perforaciones, una estética que hace cambios de look al último grito de la moda europea.
Internarse en este laberinto de metal y colores significa una aventura muy apetecible para los amantes del pan artesanal, la comida mediterránea, las pizzas y los kebabs, y de los panes rellenos de carne prensada.
Por la noche, cuando las tiendas ya cerraron, abren los contenedores de la música. El Taxi es el escenario de bandas de rock, de jazz o de cualquier otro género.
Los DJ presentan sus propuestas musicales a partir de las 21 horas. El cóver depende de la calidad del artista que se presente.
Kaffeína es un lounge que seduce con sus rebanadas de queso brie con tocino y una música house que, pasada la media noche, podrá brincar al chachachá. Para despedirse de Container City, hay que echarse un "palomazo" en Kara-OK.

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